Un examen de sangre personalizado revela un nuevo factor de riesgo cardiaco.

Suponga que usted pudiera valorar con precisión su riesgo personal para – muerte súbita cardiaca – y luego que lo pudiera reducir significativamente en cuestión de semanas.

Usted sería capaz de tomar medidas inmediatas para reducir su riesgo de ataque al corazón, sin necesidad de fármacos. Incluso podrá ser capaz de determinar si las medidas que ha tomado para inducir alteraciones fisiológicas favorables en su cuerpo han sido eficaces y ajustarlas de acuerdo a ello.

Gracias a un grupo de científicos pioneros, este improbable escenario médico es ahora una realidad. Así como la hemoglobina A1c (Hemoglobina glucosilada) nos proporciona un registro de la ingesta de glucosa a largo plazo para valorar el riesgo de diabetes, ahora un revolucionario nuevo índice de omega-3 nos brinda una imagen clara del porcentaje de ácidos grasos omega-3 EPA/DHA en su sangre para estimar el riesgo de un evento cardiaco mayor, incluyendo la muerte súbita cardiaca, ataque cardiaco y enfermedad cardiovascular isquémica fatal.

PANEL CARDIO, una nueva tecnología de análisis que valora múltiples marcadores de riesgo para enfermedad cardiovascular. Descubrirá cómo un análisis de sangre revolucionario, le proporcionará una valoración específica de qué cantidad de Omega-3 tiene usted en sangre total, suero y glóbulos rojos. También averiguará como ajustar su suplementación de omega-3 para lograr una protección cardiovascular óptima.

 

Defensa óptima del corazón.

Ninguna intervención dietética cardioprotectora ha recibido más validez clínica que EPA y DHA. Estos ampliamente reconocidos ácidos grasos esenciales omega-3 (derivados de fuentes marinas principalmente algas y pescados) han demostrado suprimir de forma segura moléculas de señalización celular pro-inflamatoria y enzimas implicadas virtualmente en todas las facetas de la morbilidad y mortalidad de la enfermedad cardiovascular, incluyendo: Interleucina 1-beta (IL-1β): El ácido docosahexaenóico (DHA) tiene como objetivo inhibir la IL-1β, una citocina pro-inflamatoria que se sabe regula la expresión de los factores de adhesión en las células endoteliales, lo cual a su vez contribuye a la aterosclerosis. (En las lecturas de los páneles de sangre para citocinas, el rango de referencia óptimo para IL-1β es de <2.9 pg/mL).

Ciclo-oxigenasa-2 (COX): El ácido eicosapentaenóico (EPA) y el ácido docosahexaenóico (DHA) suprimen la expresión genética de la ciclo-oxigenasa, una enzima involucrada en la producción de varias prostaglandinas, que contribuyen a la inflamación crónica y a la enfermedad cardiovascular.

Leucotrieno B4 (LTB4): una citocina sintetizada a partir del omega-6 pro- inflamatorio ácido araquidónico y la 5-lipo-oxigenasa. El DHA desplaza al ácido araquidónico de las células, inhibiendo la adherencia vascular y la inflamación de los tejidos arteriales y cardiacos inducidas por LTB4.

Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α): Una citocina que se sabe contribuye a la inflamación sistémica diseminada. Estimula la producción de la proteína endotelina-1 vasoconstrictora, la cual puede inducir una presión sanguínea elevada, y daño cardiovascular a largo plazo. EPA y DHA disminuyen la respuesta inflamatoria del cuerpo a TNF-α. (El rango de referencia saludable para TNF-α es <8.1pg/mL.)

Tromboxano (TxB2): Un potente lípido hipertensor sintetizado de los ácidos grasos omega-6. Además de elevar la presión sanguínea, el TxB2 juega un papel central en la formación de coágulos sanguíneos potencialmente letales. Su actividad es suprimida en la presencia de EPA/DHA.

A través de este y otros múltiples mecanismos de acción, EPA y DHA nos proveen una protección virtualmente inigualable para la salud del corazón. Pueden prevenir e incluso revertir la enfermedad cardiovascular mediante el incremento de los niveles del limpiador arterial HDL en la sangre. Reducen los niveles dañinos de triglicéridos y lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). También han demostrado disminuir la progresión de la enfermedad y reducir la mortalidad en pacientes que ya padecen enfermedad cardiovascular, además previene la muerte cardiaca súbita en pacientes sin síntomas previos.

Mientras que el consumo nutricional suficiente de estos ácidos grasos esenciales es crucial, los investigadores han establecido además que es la proporción de los ácidos grasos omega-3 a los ácidos grasos menos deseables omega-6 y no su concentración total en la membrana de los eritrocitos lo que se correlaciona con el riesgo para enfermedad cardiovascular. Mientras mayor sea la cantidad de omega-3 en relación al omega-6 en la composición de los ácidos grasos totales del paciente, mayor será el beneficio y viceversa. Pero no toda la gente metaboliza los ácidos grasos de una forma confiable. Una serie de factores podrían afectar los niveles reales de estos importantes nutrientes en la sangre total y en las membranas de los eritrocitos, resultando en una variación de dichos niveles. En otras palabras, simplemente comer una dieta sana, o incluso suplementarse con nutrientes que promuevan la salud, a menudo podría no conferir los beneficios que usted está esperando si se da el caso de que su cuerpo no procesa los nutrientes de forma eficiente. Algunas personas pudieran necesitar más, mientras que a otras les es suficiente menos suplementación.

 

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